18 Abril 2026, 19:03
Actualizado 18 Abril 2026, 21:17

Con la Semana Santa ya atrás y en plena primavera, comienza en Extremadura la temporada de comuniones, una de las citas más señaladas para miles de familias. Unas celebraciones que, aunque han evolucionado con el paso del tiempo, siguen manteniendo su carácter simbólico, religioso y familiar, y que se concentran principalmente entre los meses de abril y mayo, aunque en algunos casos se prolongan hasta junio.

Los días previos están marcados por los nervios, la alegría y la emoción, especialmente para los niños y niñas, que suelen tener entre 9 y 10 años y llevan meses preparándose para este momento. Así se ha vivido, por ejemplo, en el colegio de las Escolapias de Mérida, donde las familias se reúnen para inmortalizar un día muy especial con fotografías y abrazos antes de dirigirse a la iglesia.

Recibir el cuerpo de Cristo

El momento central de la jornada se vive durante la Primera Comunión, uno de los sacramentos más importantes de la Iglesia Católica, en el que los menores reciben por primera vez la Eucaristía. Un acto cargado de simbolismo, donde se mezclan los nervios iniciales con la emoción de los protagonistas. “Me siento muy feliz”, “es un día muy especial” o “lo más importante es recibir el cuerpo de Cristo” son algunas de las sensaciones que expresan los pequeños antes y después de la ceremonia.

Y después...la gran fiesta

Tras el paso por la iglesia, la celebración continúa en restaurantes y salones, donde familias y amistades comparten mesa en un ambiente festivo. Y ya, en general, poco tienen que ver con las celebraciones sencillas de antes. El momento del banquete ha evolucionado en los últimos años hasta convertirse en grandes fiestas que hay que preparar con mucha antelación. El encuentro se acompaña cada vez de más detalles pensados especialmente para los más pequeños, como animación infantil, castillos hinchables, mesas dulces o zonas de juegos.

A todo ello se suma la preparación previa, que incluye la elección de vestidos y trajes, uno de los elementos más destacados de estas celebraciones, así como los reportajes fotográficos, que buscan conservar el recuerdo de una jornada irrepetible. Para muchas familias supone un importante esfuerzo, pero también una inversión cargada de ilusión.

4.100 euros de gasto medio

El gasto medio para 30 invitados, según la OCU, supera los 4.100 euros, casi un 25% más que el año pasado. El mayor desembolso es el banquete, con menús entre 45 y 105 euros por persona. Y vestidos y trajes suman otra parte importante: en el caso de las niñas la media es de 600 euros, aunque puede superar los 900.  Y en los niños, la media es de 280 o 450. A esto se suman extras, como las fotografías y las mesas dulces.

Más allá de los cambios en la forma de celebrarlo, las comuniones siguen siendo un día de tradición, convivencia y memoria compartida, centrado en reunir a la familia y celebrar un hito importante en la vida de los niños y niñas. Unos recuerdos que, como coinciden muchos padres y madres, permanecen para toda la vida.

Temas