La Comisión Europea anima a fomentar el teletrabajo como medida de ahorro energético, según ha señalado el comisario europeo de Energía, Dan Jorgensen, quien ha instado a los gobiernos a “hacer todo lo que puedan” para reducir la demanda energética, especialmente en el caso de los productos derivados del petróleo.
Bruselas apunta como referencia el plan de diez puntos de la Agencia Internacional de la Energía, que incluye iniciativas como el impulso del teletrabajo, la reducción de los límites de velocidad en carretera o el fomento del transporte público. Entre otras opciones, también se contempla la limitación alterna del uso del coche privado en grandes ciudades, el uso compartido del vehículo y la adopción de prácticas de conducción eficiente, tanto para vehículos particulares como comerciales y de transporte de mercancías.
Jorgensen ha subrayado que no se trata de un paquete único aplicable por igual a todos los países, sino de un conjunto de herramientas que considera “muy útiles”, recomendando que cada Estado miembro evalúe cuáles puede aplicar según su situación específica.
El comisario ha recordado, además, que ya existen medidas que los países pueden poner en marcha, como el reciente paquete energético para los ciudadanos, que contempla acciones para reducir los precios que pagan los hogares, así como recomendaciones fiscales, entre ellas la reducción de impuestos, especialmente sobre la electricidad, algo que ha calificado de “muy oportuno en este momento”.
En paralelo, ha destacado que la Comisión trabaja en la coordinación del llenado de los almacenamientos de gas y en el refuerzo de la seguridad del suministro de petróleo, con el objetivo de anticiparse a posibles tensiones en los mercados y garantizar la preparación de la Unión Europea en los próximos meses.
“Más vale estar preparados que lamentarlo después”, ha advertido el comisario danés.
Bruselas también prepara un conjunto de herramientas más amplio, que incluirá medidas para facilitar el uso de contratos por diferencia y acuerdos de compra de energía, con el fin de desacoplar los precios del gas de los de la electricidad y reducir el impacto sobre los consumidores. Asimismo, este paquete prevé la simplificación y ampliación de las ayudas estatales, para permitir a los Estados apoyar tanto a los hogares más vulnerables como a las industrias sometidas a una presión extraordinaria por el incremento de los costes energéticos.
Con todo, Jorgensen ha señalado que, aunque la UE se encuentra en mejor posición que durante la crisis energética de 2022, el contexto actual puede resultar más complejo, al afectar a un mayor número de productos energéticos, lo que vuelve a poner de manifiesto la “vulnerabilidad estructural” de la Unión por su dependencia de los combustibles fósiles importados.