23 Marzo 2026, 17:03
Actualizado 23 Marzo 2026, 17:03

El Día Meteorológico Mundial, celebrado cada 23 de marzo, conmemora la entrada en vigor en 1950 del Convenio que dio origen a la Organización Meteorológica Mundial (OMM). La efeméride recuerda el papel clave que desempeñan la meteorología, la climatología y la hidrología en la seguridad de las poblaciones y el desarrollo sostenible. Esta celebración, impulsada por la OMM junto a los Servicios Meteorológicos e Hidrológicos Nacionales (como AEMET en España), reúne cada año conferencias, actos divulgativos y actividades educativas en numerosos países.

En 2026, la jornada pone el foco en reforzar los sistemas de observación y predicción, considerados el “sistema nervioso central” de las alertas tempranas, esenciales para salvar vidas y reducir daños económicos. El debate internacional se centra en mejorar la cobertura de radares, estaciones, satélites, interoperabilidad de datos y, especialmente, en la capacidad de los países más vulnerables para recibir y actuar sobre las alertas. La OMM coordina esta red global de observación, mientras los servicios meteorológicos nacionales aportan la labor operativa en forma de pronósticos, avisos y vigilancia hidrológica, fundamentales para sectores como protección civil, agricultura o transporte.

El Día Meteorológico Mundial se vincula además con la Agenda 2030 y el ODS 13 (Acción por el clima), destacando la importancia de sistemas de alerta robustos en un mundo donde aumentan la frecuencia y la intensidad de fenómenos extremos. La efeméride funciona como una “ventana mediática” para recordar que la meteorología moderna es una infraestructura crítica, tan esencial como la red eléctrica o las telecomunicaciones, y que sin observación rigurosa ni cooperación global no es posible afrontar con eficacia los desafíos del cambio climático.