Los amantes del café y de los dulces están muy atentos estos días. El Ministerio de Consumo estudia modificar la forma en la que se dispensa esta bebida en las máquinas expendedoras de edificios públicos, como hospitales, bibliotecas o centros administrativos, con el objetivo de reducir el consumo de azúcar.
Según el borrador del decreto que prepara Consumo y que se ha filtrado en las últimas horas, el café se servirá amargo por defecto, sin azúcar añadido. En el caso de que el usuario quiera endulzar la bebida, podrá hacerlo de forma voluntaria, pero con un límite máximo de cinco gramos de azúcar.
Cambios también en el ‘vending’ de centros públicos
La norma no solo afectaría al café. Las máquinas de ‘vending’ ubicadas en centros públicos deberán ofrecer una mayor presencia de productos considerados saludables, que además deberán colocarse en los estantes más visibles para fomentar su consumo.

Esto no significa que desaparezcan los productos tradicionales. Sí se podrán seguir comprando chocolatinas o bolsas de patatas, aunque con restricciones nutricionales. Estos productos no podrán superar las 200 kilocalorías por unidad, deberán contener menos del 35% de materia grasa y un máximo del 10% de azúcares añadidos.