Piedad Álvarez, portavoz del PSOE de Extremadura, e Irene de Miguel, portavoz de Unidas por Extremadura.
La portavoz del Grupo Socialista en la Asamblea de Extremadura, Piedad Álvarez, ha criticado la falta de certezas ante la inminente votación de investidura de María Guardiola, presidenta en funciones de la Junta de Extremadura, y ha calificado la situación de “irresponsable”.
“Faltan poco más de 48 horas para conocer si habrá o no investidura de la señora Guardiola. No solo no hay estabilidad en Extremadura, sino que ni siquiera sabemos si va a haber investidura y si vamos a tener presidenta el próximo miércoles o el viernes 6 de marzo”, ha señalado en rueda de prensa. Ha exigido conocer con claridad si habrá o no investidura y si la candidata está dispuesta a retirarla en caso de no contar con apoyos suficientes. Álvarez ha explicado que, según el reglamento de la Cámara y el Estatuto de Autonomía, la retirada o el fracaso de la investidura activaría un nuevo plazo de dos meses para intentar conformar una mayoría o, en su defecto, convocar nuevas elecciones, tal y como ha ocurrido en otras comunidades autónomas.
Álvarez ha asegurado que la región “no puede seguir siendo el campo de pruebas del Partido Popular” y ha lamentado que lleven “meses sin hablar de educación, sanidad, dependencia o de nuestros pueblos”. A su juicio, se está viviendo “una situación inédita” en la que “la democracia no puede ejercerse con normalidad en el Parlamento extremeño” porque, ha afirmado, la presidenta en funciones “ha perdido el control de las negociaciones”.
En la misma línea se ha pronunciado la portavoz de Unidas por Extremadura, Irene de Miguel, quien ha afirmado que, si finalmente no prospera la investidura, será “un mal trago” para Guardiola. De Miguel ha pedido a la dirigente del PP que “sea honesta y reconozca que se equivocó convocando elecciones anticipadas” y que “fracasó en su intento de gobernar con mayoría absoluta”.
Asimismo, ha denunciado que Extremadura se encuentra en “una parálisis” y en “un callejón sin salida”, y ha acusado a las direcciones nacionales del PP y Vox de estar más pendientes de otras citas electorales que de la situación extremeña.
“Sabemos que la autocrítica no es una de sus virtudes, pero estaría bien que pidiera perdón, no solo por su incapacidad para llegar a acuerdos, sino por permitir que el futuro de Extremadura se dicte en Madrid”, ha concluido.