El anuncio del presidente del Gobierno de prohibir el acceso a las redes sociales a menores de 16 años ha vuelto a poner sobre la mesa un debate que preocupa a instituciones, familias y profesionales: ¿están preparados los menores para manejarse en estos entornos digitales?
La cuestión no es menor, porque el uso de redes sociales a edades tempranas acarrea, según los expertos, un impacto muy negativo sobre la salud mental y el bienestar emocional de niños y adolescentes.
El psicólogo general sanitario Santiago Martín Asencio, de Serrano Martín Psicólogos, explica que “se ha encontrado que un mayor uso de redes sociales se relaciona con problemas de ansiedad, depresión, problemas de alimentación y ciberacoso”. Una realidad que, asegura, se está adelantando cada vez más en el tiempo.
Según detalla el especialista, “la mayoría de chavales de 10 años ya tienen un móvil en sus manos y el uso de redes sociales entre los 11 y 13 años la mayoría ya lo está utilizando”. Un acceso que confirma la tendencia que advierten distintos profesionales: los menores empiezan a interactuar con contenidos, dinámicas sociales y riesgos para los que todavía no cuentan con herramientas emocionales suficientes.
Ante este panorama, y más allá de las medidas legislativas que pueda imponer el Gobierno, los expertos insisten en la necesidad de implicar a las familias. Retrasar la entrega del primer teléfono móvil, supervisar el uso de dispositivos y establecer límites claros se presentan como pasos esenciales para reducir riesgos.
Porque, subrayan, la regulación es necesaria, pero la educación y el acompañamiento parental siguen siendo la clave para un uso seguro y sano de la tecnología.
El Gobierno prohibirá el uso de redes sociales a menores de 16 años y endurecerá el control sobre contenidos de odio