20 Marzo 2026, 9:03
Actualizado 20 Marzo 2026, 09:03

David Casado conoce bien el sector; su familia ya producía arroz y él ha trabajado como técnico de cooperativas y, desde 2015, como agricultor. La última campaña tuvo que trabajar a pérdidas y este año las expectativas tampoco son buenas.

“Es complicado manejar la situación”

“El año pasado ya se incrementaron algunos costes, este año se van a incrementar todavía más, entonces, con la incertidumbre de hasta el año que viene no saber el precio que vamos a vender, es complicado manejar la situación” señala Casado. Una incertidumbre que comparten muchos productores de la zona.

Incertidumbre que comparte su vecino David Barquero, que se inició como agricultor hace seis años. Los bajos precios, las subidas de costes y las restricciones en fitosanitarios le hacen plantearse la continuidad en el cultivo. Barquero asegura:

“Estamos en una situación que es insostenible totalmente, no sabemos si continuar con el cultivo o cambiar a otro cultivo, pero el campo está en una situación ahora mismo que no sabes a lo que agarrarte”.

Asignaturas pendientes para el presente y el futuro del arroz

Ambos señalan que el sector tiene aún muchos retos por delante. Casado subraya la necesidad de avanzar en varias cuestiones clave:

“El tema del etiquetado, que creemos que se está pagando por una calidad que no corresponde; que realmente los acuerdos comerciales sirvan para proteger al agricultor nacional; el tema de la investigación, del relevo generacional, la aplicación de nuevas tecnologías”. En este contexto, las dudas sobre la sostenibilidad del cultivo se multiplican. Barquero lo resume así:

“Si hubiésemos perdido la esperanza nos tendríamos que quedar en casa. No sé lo que va a pasar mañana; ahora mismo, como está la situación, el futuro es muy negro”.

Un sector resiliente y perseverante, pero que, coinciden, necesita soluciones efectivas e inmediatas para poder seguir adelante.