25 Abril 2026, 15:23
Actualizado 25 Abril 2026, 16:42

La esencia del jazz, de Cuba, de la música clásica… esencia y muchos matices se encuentran en Paquito D’Rivera. También el trasfondo de un niño prodigio: con cinco años empezó a estudiar música y con siete ya actuaba en público. Durante un paseo por Mérida, no ha dudado en jugar al balón con los más pequeños, mostrando ese carácter cercano que le acompaña siempre.

En su conversación aparecen imágenes como el trapecio o la montaña rusa, metáforas del miedo mezclado con el disfrute de la música. Al inicio de un concierto siempre aparece ese temor, igual que cuando te montas en una montaña rusa, explica Paquito: “pero cuando llegas a la cúspide, ¡uufff!, te deslizas por los raíles y aparece la sensación de felicidad. Lo mismo me pasa al comienzo de una actuación, me da miedo siempre que voy a entrar en el escenario”. Y recuerda una frase de Bebo Valdés: “la pesadilla termina cuando empieza la música”.

Ese vértigo del trapecio está también presente en el trío con el que Paquito actuará en Mérida. Aquí estrena el repertorio que llevará la próxima semana al Auditorio Nacional de Madrid, una propuesta que mezcla jazz con música clásica europea y americana. “Yo comparo este trío con un trapecio, es como hacer trapecio sin red de seguridad, es muy peligroso pero es muy divertido”.

Intentar definir qué es el jazz no resulta sencillo, ni siquiera para él. Su respuesta es la misma que dio Herbie Hancock: “el jazz es algo muy difícil de definir y muy fácil de reconocer. “Yo te lo puedo explicar mejor con un clarinete o con un saxofón en la mano, y eso lo vamos a hacer esta noche”.

Con 18 premios Grammy en su trayectoria, Paquito D’Rivera asegura que su mayor galardón sigue siendo el público que le acompaña y el reconocimiento de sus compañeros músicos.