Este 21 de abril de 2026 se cumple un año de la muerte de Francisco, una figura que marcó un antes y un después en la historia reciente de la Iglesia católica. Elegido en 2013 tras la renuncia de Benedicto XVI, Jorge Mario Bergoglio se convirtió en el primer Papa latinoamericano y en el primero perteneciente a la Compañía de Jesús.
Una Iglesia cercana
Desde el inicio de su pontificado, Francisco imprimió un estilo propio, alejado de la solemnidad tradicional y centrado en la cercanía. Apostó por una Iglesia “en salida”, más preocupada por los pobres, los migrantes y las periferias que por los debates internos. Su mensaje insistió en la misericordia, el diálogo y la necesidad de tender puentes en un mundo cada vez más polarizado.
Durante sus años al frente del Vaticano, impulsó reformas importantes en la Curia y promovió una mayor transparencia económica. También abordó la crisis de abusos dentro de la Iglesia. En el plano internacional, se convirtió en una voz influyente en defensa del medio ambiente, especialmente tras la publicación de su encíclica Laudato si’, donde alertaba sobre la crisis climática y llamaba a una responsabilidad global compartida.
Sin visitas a España
Su relación con España fue más simbólica que presencial. A diferencia de sus predecesores, Francisco no realizó ningún viaje oficial al país, aunque mantuvo vínculos constantes con la Iglesia española y siguió de cerca acontecimientos como el Camino de Santiago o los debates sociales que atravesaban la sociedad.