Audiencia Provincial de Badajoz, foto de archivo
Este lunes comienza en la Audiencia Provincial de Badajoz el juicio por la muerte violenta de un joven que falleció en Zafra apuñalado, supuestamente, por su pareja. Un jurado popular, compuesto por nueve ciudadanos, será el encargado de determinar si la novia debe ser condenada a 25 años de prisión por un delito de asesinato o si, por el contrario, queda absuelta al haber actuado en legítima defensa.
La Fiscalía considera acreditado que la acusada acabó con la vida de su pareja tras asestarle, de forma sorpresiva, una puñalada mortal en el pecho cuando se encontraba en la vivienda familiar del hombre, pese a la orden de alejamiento que pesaba sobre él. Por estos hechos, solicita una pena de 25 años de cárcel y una indemnización de 236.000 euros para los familiares de la víctima. La acusación particular, que representa a la madre y al hermano del fallecido, mantiene la misma petición de condena.
Según el relato de la Fiscalía, ambos pasaron la noche en la casa, y de madrugada, la mujer atacó a su pareja cuando estaba en la cama, sin posibilidad de defenderse. Tras la primera puñalada en el tórax, que resultó letal, se produjo una segunda herida en el brazo izquierdo. A pesar de las lesiones, el hombre logró salir del dormitorio, recorrer el pasillo y desplomarse en la calle, donde falleció.
La acusación particular introduce algunos matices en su versión de los hechos. Apunta a una discusión previa motivada por la intención del hombre de expulsar a la mujer de la vivienda. También sostiene que la víctima estaba desnuda y tumbada en la cama en el momento del ataque, y que presentaba otras lesiones en el rostro compatibles con el uso de la navaja.
¿Legítima defensa?
La defensa, en cambio, dibuja un escenario radicalmente distinto. El abogado de la acusada recuerda que su pareja había sido condenado meses antes por agredirla, y afirma que, aunque retomaron la relación, la convivencia estuvo marcada por amenazas, insultos y agresiones continuadas. Según esta versión, la discusión de aquella noche se originó por el consumo de drogas y desembocó en un episodio de violencia en el que la mujer trató de abandonar la vivienda en varias ocasiones sin conseguirlo.
La acusada asegura que su pareja la agredió físicamente, llegó a intentar asfixiarla y la amenazó de muerte. Mantiene que fue él quien empuñó inicialmente una navaja y que, tras un forcejeo, el arma cayó al suelo. En ese momento, siempre según su testimonio, la utilizó de forma instintiva para defenderse, clavándosela primero en el pecho y después en el brazo cuando él trató de atacarla de nuevo.
Cómo será el juicio
El juicio se desarrollará a lo largo de tres sesiones, en las que declararán la acusada, familiares de la víctima, vecinos que escucharon lo ocurrido, agentes de la Guardia Civil y peritos forenses. Uno de los puntos clave será el análisis de las heridas y la determinación de la posición en la que se encontraba la víctima en el momento del apuñalamiento.
Tras escuchar los testimonios y valorar las pruebas, el jurado popular deberá pronunciarse sobre qué versión de los hechos considera probada y, en consecuencia, si procede una condena por asesinato o la absolución por legítima defensa.