STEs‑i denuncia que el profesorado se enfrenta a una presión constante que contribuye a un clima de desvalorización profesional.
El estado de malestar del profesorado en las enseñanzas públicas no universitarias se ha convertido en un problema estructural. Así lo refleja una macroencuesta impulsada por el sindicato STEs‑i, que alerta de un deterioro progresivo de la profesión docente ante el aumento de la complejidad educativa y la falta de respaldo institucional.
Según los datos recogidos en el estudio, la diversidad presente en las aulas continúa creciendo. En España, 1.131.816 estudiantes, el 14% del total, presentan necesidades específicas de apoyo educativo, de los cuales 292.897, un 3,6%, sufren dificultades severas. La escuela pública asume la mayor parte de esta responsabilidad, ya que escolariza al 77% de este alumnado y al 80% del alumnado en situación de vulnerabilidad socioeconómica.
Pese a este contexto, STEs‑i denuncia que el profesorado se enfrenta a una presión constante por parte de la Administración y de determinados discursos mediáticos, lo que contribuye a un clima de desvalorización profesional.
Causas del malestar docente
El sindicato ha agrupado las principales causas de malestar detectadas a través del contacto directo con los docentes en varios bloques: la ofensiva privatizadora para seleccionar alumnado, la escasez de recursos materiales y de espacios adecuados, el exceso de burocracia y unas ratios y cargas lectivas que consideran desproporcionadas.
A estos factores se suman la dificultad para conciliar la vida laboral y familiar, un clima de trabajo cada vez más conflictivo, con episodios de agresiones verbales y físicas, y la pérdida de poder adquisitivo. Todo ello, señalan desde la organización sindical, ha generado un escenario que está provocando un abandono creciente de la profesión y serias dificultades para cubrir vacantes en los centros educativos.
El informe advierte de que la acumulación de tareas administrativas que no forman parte de la labor docente ha creado una “tormenta perfecta” que está afectando directamente a la salud laboral del profesorado y a la calidad del sistema educativo. Una situación que, con el paso de los años, no ha hecho más que agravarse.

Con el objetivo de cuantificar estas preocupaciones de forma rigurosa y disponer de un diagnóstico preciso, STEs‑i lanzó esta macroencuesta a nivel estatal. Los resultados pretenden servir como herramienta para revalorizar la tarea de enseñar y para reclamar un mayor apoyo por parte de las administraciones educativas, las familias y la sociedad en su conjunto.
Desde el sindicato insisten en que abordar estas causas de malestar es imprescindible para garantizar la estabilidad del sistema público y la calidad de la educación, así como para frenar la progresiva pérdida de atractivo de la profesión docente.