17 Febrero 2026, 8:19
Actualizado 17 Febrero 2026, 08:21

Villanueva de la Vera afronta este 17 de febrero su día grande del Peropalo, una fiesta declarada de Interés Turístico de Extremadura que vuelve a reunir a cientos de vecinos y visitantes en torno al ajusticiamiento ritual del célebre pelele.

En los días previos, Villanueva de la Vera ya respiraba ambiente festivo. El domingo anterior al Carnaval, conocido como domingo de la cabeza, la turra, la cabeza de madera del Peropalo, volvió a salir de la casa del peropalero mayor, marcando el inicio simbólico del ritual.

Ya en el domingo de Carnaval, a primera hora, el Peropalo fue conducido en silencio hasta la plaza. Allí tuvo lugar la primera Judiá, antes de ser alzado y colocado en la Aguja. A lo largo de la jornada se sucedieron los paseos y nuevas judiás, hasta que el muñeco regresó a su custodio. El lunes, el rito se repitió una vez más, orientando el muñeco hacia un punto cardinal distinto, como dicta la tradición.

Jorge Armestar / Europa Press

Este martes, por la mañana tiene lugar el juicio del Peropalo, en el que el pueblo se divide entre acusadores y defensores en una escenificación cargada de humor y tradición. La sentencia, ya dictada, la anuncia por las calles un jinete a lomos de un burro, que recibe las burlas de los vecinos mientras los escopeteros disparan salvas.

A las tres de la tarde salen a escena los calabaceros, con las caras tiznadas y sus palos cargados de calabazas de agua. Forman en la plaza el simbólico pasillo del Ofertorio, por el que pasarán los ofrendatarios antes de recibir en la espalda los golpes rituales de las calabazas.

Mientras tanto avanza el solemne Paseo, encabezado por los tamborileros, el Capitán con la bandera, los alabarderos y la Capitana, que porta la zarza con el chorizo simbólico. La comitiva, vestida con las galas tradicionales, entra en la plaza para la ofrenda y culmina con la emblemática Jura de Bandera, en la que el Capitán realiza vistosos movimientos celebrados por el público.

Al caer la tarde llegará el momento final: la ejecución del Peropalo. El pelele será manteado, decapitado, quemado y sus cenizas esparcidas en medio del estruendo de los tambores. La fiesta se cerrará, como manda la tradición, con una jota final, poniendo fin a un nuevo capítulo de esta celebración ancestral.

Decenas de personas durante el paseo del Pero Palo dentro de la Fiesta del Peropalo
Jorge Armestar / Europa Press

La Leyenda del Peropalo: orígenes y versiones de un personaje mítico

El origen del Peropalo es incierto y, como ocurre con toda figura legendaria, su historia se cuenta en múltiples versiones. Algunas narraciones lo describen como un guerrillero de la Reconquista; otras, como un malhechor llegado de los montes asturianos. En la tradición popular se le atribuye también la imagen de un personaje pícaro y provocador, capaz de despertar fascinación y recelos por igual.

La versión más extendida afirma que el Peropalo era un judío que vivía oculto en la Sierra de Gredos y que, durante el Carnaval, bajaba a Villanueva de la Vera para entregarse a excesos y tropelías: seducciones, desórdenes y robos que lo convirtieron en símbolo del descontrol carnavalesco y en figura destinada a ser juzgada y castigada simbólicamente.

Otra leyenda apunta a un origen histórico: el Peropalo habría sido un cobrador de impuestos cuando Villanueva de la Vera pertenecía al Condado de Valverde. Al independizarse la villa, el personaje habría sido ajusticiado, dando origen al ritual que ha llegado hasta nuestros días.