Enero de 2026 fue un mes excepcionalmente oscuro en España debido al paso continuo de borrascas y a la persistente nubosidad. Esta situación redujo notablemente las horas de sol, convirtiendo el mes en uno de los menos soleados desde que existen registros modernos. Según datos satelitales, la Península registró unas 29 horas menos de insolación que lo habitual, algo que no se veía desde mediados de los años noventa.
El déficit de luz solar no fue homogéneo: las mayores caídas se concentraron en el norte y la fachada atlántica, donde algunas zonas registraron reducciones cercanas al 50 % o más respecto a la media climática. Esta anomalía estuvo directamente relacionada con un enero extremadamente lluvioso, con frecuentes frentes atlánticos que mantuvieron cielos cubiertos durante largos periodos.
A nivel meteorológico, el encadenamiento de temporales provocó días con poca amplitud térmica y temperaturas relativamente suaves pese a la sensación invernal, ya que la nubosidad limita tanto el calentamiento diurno como el enfriamiento nocturno. En varias regiones, la baja insolación se vinculó también a un aumento de la humedad y a precipitaciones muy superiores a la media.
En conjunto, el episodio refleja cómo los inviernos recientes en España están marcados por patrones más persistentes de nubosidad y lluvias, con menos horas de sol de lo habitual. Los expertos destacan que este tipo de meses “oscuros” pueden tener efectos en sectores como la energía solar, la agricultura o incluso el bienestar de la población, además de servir como indicador de cambios en la dinámica atmosférica del Atlántico.
Hablamos con el autor de este trabajo, con Dominic Royé, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Esta entrevista se emitió el pasado viernes, 20 de febrero de 2026 en “El sol sale por el oeste”. Pincha en la imagen y escúchala.