La Biblioteca de Barcarrota continúa alimentando el misterio que la rodea desde que, hace décadas, salieran a la luz once libros prohibidos y un amuleto mágico ocultos tras un muro durante unas obras domésticas. Aunque su existencia era conocida, persistía la incógnita sobre quién los ocultó y quién habitó la vivienda donde aparecieron.
Un nuevo estudio del profesor e investigador Pedro Martín Baños arroja ahora una posible respuesta: el conjunto podría haber pertenecido al hidalgo portugués Fernão Brandão, una figura perseguida por la Inquisición lusa. “Sustenta la hipótesis de que el poseedor y emparedador de los libros en Barcarrota fue un hidalgo portugués de Évora, perseguido por la Inquisición en su país”, explica Martín Baños.
Entre los materiales hallados en el conjunto figuran manuales de quiromancia, textos de exorcismo, un ejemplar del Lazarillo y obras de contenido erótico y homosexual, todas ellas incluidas en los índices de libros prohibidos de la Inquisición portuguesa.

El investigador recuerda que Brandão fue acusado de sodomía, término con el que entonces se criminalizaba la homosexualidad, y destaca que varios títulos están escritos en portugués, lo que refuerza la conexión con el hidalgo.
Una de las claves de la investigación ha sido el amuleto mágico, fechado en Roma en 1551 y dedicado expresamente a Brandão. Esta pieza, una de las joyas del conjunto, ha resultado determinante para vincular al personaje con el misterioso fondo bibliográfico.
El trabajo de Martín Baños, que busca arrojar luz sobre uno de los mayores enigmas bibliográficos de España, se presenta esta tarde de forma íntegra en la Biblioteca de Extremadura.