Una jornada celebrada este miércoles en el campus de la Universidad de Extremadura en Badajoz, organizada por la Fundación FAES, ha concluido que el cierre anticipado de las centrales nucleares en España tendría efectos "desastrosos" a nivel económico, medioambiental y de seguridad energética.
Durante la jornada, la consejera de Educación, Ciencia y Formación Profesional de la Junta de Extremadura, María Mercedes Vaquera, ha advertido que el cierre de Almaraz supondrá la pérdida de 3.800 empleos y afectará gravemente a la economía de la comarca, la región y el país. "Pedimos que no se abandone Extremadura y que se garantice la continuidad de una instalación que genera empleo, inversión y energía limpia", afirmó.
Por su parte, Ignacio Araluce, presidente de Foro Nuclear, ha destacado el impacto directo en el empleo y alertó de la alta presión fiscal sobre el sector. Además, Miguel Solchaga, socio de Metyis, ha cifrado en 4.000 los empleos que se perderán en Extremadura y advirtió sobre el agravamiento de la despoblación en la ‘España vaciada’.
Extremadura como referente en energías renovables
El secretario general de Ciencia e Innovación de la Junta de Extremadura, Javier de Francisco, ha clausurado la jornada subrayando que "el cierre de las centrales nucleares debería reconsiderarse y su vida útil, ampliarse". Ha destacado también el liderazgo de Extremadura en energías renovables y su apuesta por el desarrollo de tecnologías como la eólica, la termosolar, la biomasa y la hidráulica.