14 Enero 2026, 11:07
Actualizado 14 Enero 2026, 11:08

El juicio por la muerte de un hombre en Zafra, presuntamente a manos de su pareja, afronta hoy su tercera jornada, considerada decisiva por todas las partes, ya que está prevista la declaración de la acusada. Antes, el tribunal escuchará la exposición de las pruebas de toxicología y los restos biológicos, un bloque pericial que ambas representaciones consideran fundamental para sostener sus posiciones.

El abogado de la defensa, Juan José Collado Barriga, ha calificado como relevante la comparecencia del forense en la sesión anterior. Asegura que su valoración permite descartar la existencia de asesinato. “Lo que dijo el forense es que hubo una batalla cuerpo a cuerpo, por lo que sí hubo posibilidad de defensa”, ha señalado en declaraciones a los medios al comienzo de la sesión de este miércoles. El letrado insiste en que esta versión desmonta la tesis de una agresión unidireccional.

Collado añade que las pruebas que se presentan en esta jornada están centradas en el análisis científico de pelos, colgajos, fibras y ADN, además de la declaración de la acusada. Según la defensa, los resultados mostrarán la presencia de “mucha sangre de los dos”, lo que interpretan como un indicio de que no era la primera vez que la joven sufría agresiones y de que hubo una pelea. Esto, afirma, contradice la inspección ocular que apuntaba a que la acusada se encontraba “a horcajadas, dando puñaladas”, cuando “no había sangre en el colchón”.

Respecto a la declaración de su representada, el letrado subraya su relevancia: “Es la que estaba allí, contará lo que pasó”. La estrategia de la defensa pasa por alejarse de la acusación de asesinato y situar los hechos en el ámbito del homicidio, alegando una posible legítima defensa o un miedo insuperable. Collado considera que se dan los requisitos para plantear una eximente incompleta, lo que reduciría notablemente la pena respecto a los 25 años que solicita la acusación particular.

Por su parte, el abogado de la acusación, Alejandro Ortiz, mantiene una interpretación diametralmente opuesta. Asegura que “el balance es muy positivo” y que las pruebas presentadas hasta el momento están acreditando su versión de los hechos. “No hubo posibilidad de defensa”, afirma, y subraya que el asesinato no ocurrió donde lo sitúa la acusada, sino en la cama, cuando la víctima no tenía posibilidad de defenderse. 

Ortiz reconoce que existen signos de defensa en el cuerpo del fallecido, pero sostiene que “son posteriores, cuando él intenta sobrevivir y ella incluso le persigue y le da la puñalada en el brazo”. Asimismo, destaca las contradicciones en las diversas declaraciones prestadas por la acusada y anticipa que su testimonio de hoy es “una sorpresa”, dado que ha variado su relato en varias ocasiones.

La acusación particular también confía en que los informes de toxicología y biología confirmen que la joven limpió la habitación tras los hechos, un elemento que consideran incompatible con la versión de una agresión defensiva o accidental. 

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Criminalística confirma que la víctima del crimen de Zafra murió en la cama y que la escena fue limpiada