15 Enero 2026, 14:54
Actualizado 15 Enero 2026, 14:54

El PSOE extremeño afronta ya una nueva etapa, ahora sí, sin Miguel Ángel Gallardo: ni al frente del partido ni en la Asamblea. Un día después de anunciar que renuncia a su escaño, los socialistas prefieren guardar silencio. Necesitan recomponerse, aseguran, alejados de los focos.

"Reflexión larga y profundamente personal"

De ellos ya decidió apartarse el propio Gallardo el mismo día en que presentó su dimisión como secretario general, aunque entonces su intención era otra. Veintitrés días después, y justo en el último día para presentar las credenciales de diputado, ha cambiado de opinión. Lo hace, afirma, para recuperar la serenidad tras una "reflexión larga y profundamente personal", pensando en su familia y en su partido.

Por el momento, Gallardo no concede entrevistas, pero sí ha dejado claras sus intenciones en un comunicado. Su prioridad, repite, es afrontar con todas las garantías el proceso judicial abierto contra él y defender su honor y dignidad. Eso sí, lanza una petición: celeridad judicial.

Asegura que necesita cerrar esta etapa con la verdad por delante y niega haber buscado privilegios, atajos o protección política a través del aforamiento. De hecho, califica de bulo que pretendiera convertirse en senador para ser juzgado en el Tribunal Supremo.

No es un adiós definitivo

Su renuncia al escaño, insiste, no es un adiós definitivo, sino un punto y aparte. Gallardo asegura que sigue a disposición de su partido, aunque reconoce que el PSOE estaba ejerciendo presión para que diera este paso.

Con la formación dirigida ahora por una gestora, los socialistas extremeños comienzan su reorganización. El primer movimiento será en la Asamblea, donde regresará José María Vergeles para ocupar el acta que deja Gallardo. Después, el partido tendrá que elegir nuevo liderazgo, y la intención de muchos es que sea una figura de consenso que evite reabrir la herida de unas nuevas primarias.
 

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