Ucrania vive este martes el cuarto aniversario de la invasión a gran escala lanzada por el presidente ruso, Vladimir Putin, con un escenario poco halagüeño en el que Rusia gana terreno en el este del país ante la falta de apoyo militar de la Administración de Donald Trump -- que ha dejado en manos de los socios europeos esta responsabilidad -- y unas negociaciones tripartitas con Moscú y Washington que abocan a Kiev a aceptar cesiones complicadas para poner fin a la guerra.
"En los últimos 12 meses solo hemos visto un empeoramiento de la situación. Hemos visto avances rusos en las líneas del frente y un aumento del 31% en las bajas y heridos civiles", afirma Olena Prokopenko, analista de la German Marshall Fund. Prokopenko señala que 2025 fue el año más letal para Ucrania desde 2014, cuando Rusia ocupó Crimea e inició la guerra en el este.
Coincide Jack Watling, investigador del Real Instituto de Servicios Unidos (RUSI). En una publicación señala que los avances rusos han sido posibles gracias a la creciente letalidad del fuego ruso y a la disminución de tropas ucranianas, lo que ha permitido avances "persistentes" que socavan las posiciones defensivas ucranianas.
En el plano militar, Kiev se ha visto obligado a realizar mejoras tecnológicas, pero "si Rusia continúa logrando avances constantes o incluso acelerados, el Kremlin mantendrá el esfuerzo". Si el progreso ralentiza, podría cambiar la percepción de Putin sobre los riesgos internos. Ucrania afronta un escenario difícil al entrar en el quinto año de conflicto, con un deterioro en el frente y una estrategia occidental hacia Moscú que ha fracasado, según Prokopenko, quien insiste en que solo la presión económica y militar puede llevar a la paz.
"Rusia ha negado de manera constante la posibilidad de un alto el fuego", subraya. Además, afirma que Trump ha sido incapaz de convencer a Moscú de que un alto el fuego es el primer paso hacia la paz durable. Washington insiste en conversaciones en las que el Kremlin no está interesado. Prokopenko explica que las negociaciones han sido "puramente técnicas" y han permitido a Rusia ganar tiempo para continuar su plan militar de conquistar Ucrania entera.
La analista asegura que el papel de Estados Unidos ha sido "muy negativo" para Kiev, tanto por el fin de la ayuda militar como por la falta de apoyo político. "Putin se siente animado a no cooperar; no ve consecuencias políticas ni económicas", expresa.
Watling añade que Rusia mantiene una postura maximalista, convencida de que puede sostener la guerra hasta 2027, usando las negociaciones para dividir a la alianza transatlántica.
Trump propone que Ucrania acepte ceder territorios en Donbás a cambio de un apoyo militar posterior, lo que dejaría a Kiev en una posición más debilitada si el alto el fuego se rompiera. "La oferta de Estados Unidos es mala", concluye el analista. La posición rusa, por su parte, es seguir negociando sin avances reales mientras pueda ganar terreno en el campo de batalla.
Para Prokopenko, aceptar cesiones territoriales "daría a Rusia un trampolín para futuras conquistas". "No tiene sentido militar ni político aceptar concesiones si Estados Unidos no muestra seriedad", advierte.
El papel de Europa
Europa queda en una posición secundaria pese a ser el único apoyo militar estable y el principal financiador de Ucrania. Sin embargo, su presencia queda relegada en las conversaciones con Rusia y Estados Unidos. "Europa se está rearmando, pero necesita tiempo", advierte Watling. Un alto el fuego desfavorable expondría al continente a graves riesgos.
Estados Unidos busca un alto el fuego rápido y restablecer la cooperación económica con Rusia. Europa, en cambio, refuerza su defensa y mantiene sanciones severas. La clave será si Rusia puede sostener su maquinaria de guerra y si Kiev puede lanzar ataques de largo alcance. La economía rusa puede sostenerse, pero a medida que bajan las reservas y sube la deuda, es más vulnerable.
Prokopenko insiste en que la economía es el punto débil de Rusia, y pide a Europa más armamento de largo alcance, sanciones orientadas a fortalecer la resiliencia económica ucraniana y un mensaje político fuerte.
Europa financia "todo lo relacionado con la defensa de Ucrania" y concedió un préstamo de 90.000 millones de euros, dice. También pide usar los activos rusos congelados, una medida que EE.UU. no respalda pero que Europa sí puede ejecutar. "Europa tiene herramientas sólidas que debe utilizar", recalca.