La Unidad Central Operativa (UCO) mantenía bajo estrecha vigilancia a Julián y Manuel González, los hermanos investigados por la muerte de Francisca Cadenas, mucho antes de su detención y posterior ingreso en prisión provisional. Según el contenido del auto judicial al que ha tenido acceso Prensa Ibérica, los agentes llevaban más de un año monitorizando sus movimientos y conversaciones.
La presión policial llevaría a los hermanos a deshacerse a principios de marzo de los teléfonos móviles que presuntamente habrían utilizado en el momento del crimen. Esos dispositivos, recuperados posteriormente, están siendo analizados “al detalle” en busca de posibles pruebas.
El seguimiento de la UCO incluía micrófonos instalados desde febrero de 2025 en la vivienda y en el vehículo de los investigados. En esas grabaciones, que forman parte del sumario, se escucha a Julián decir en solitario: “No la vais a encontrar, no la vais a encontrar”, después de ver nuevos carteles de Francisca repartidos por el pueblo.
En otras conversaciones registradas, Manuel recrimina a su hermano su obsesión con la vecina desaparecida, mientras ambos comentan con inquietud la presencia de investigadores en Hornachos. Tras asistir a una reconstrucción policial frente a su domicilio, Manuel intenta tranquilizar a Julián: “Lo tienen que demostrar, lo que sea lo tienen que demostrar”.
La tensión aumenta días después, cuando los agentes vuelven al municipio y la vigilancia se intensifica. En una conversación con un amigo, uno de los hermanos llega a decir que los investigadores “están dando palos de ciego” y “más perdidos que el barco del arroz”.
El giro determinante llega el 7 de marzo, cuando ambos habían sido citados como testigos en Zafra. Aquel día, Manuel insiste a Julián en que no se preocupe: “No tienen pruebas, buscan pruebas sin motivo”.
Sin embargo, es en ese intercambio cuando los agentes obtienen una pista clave: “Lo del rincón es lo que más mal rollo me está dando”, reconoce Julián. A lo que Manuel responde: “Juli, no empieces a comerte el coco”.
Para la UCO, ese “rincón” al que aluden podría ser precisamente el lugar donde se ocultó el cuerpo de Francisca Cadenas, lo que resultó determinante para que el juez autorizara el registro de la vivienda y se produjera el hallazgo de los restos bajo el suelo del patio.
Los hermanos cumplen ya su segunda noche en prisión provisional, comunicada y sin fianza, mientras avanza una investigación que, tras casi nueve años, ha dado un vuelco decisivo.