21 Abril 2021, 16:05
Actualizado 21 Abril 2021, 17:29

Menuda sorpresa que se llevaron anoche en el  Solar Dynamics Observatory, el Observatorio de Dinámica Solar de la NASA, donde se monitorea constantemente al sol desde 36.000km de altura. A las 23 horas y 42 minutos (las 01 horas y 42 minutos de nuestros relojes) se registró una llamarada solar de la clase M1 en el espectro ultravioleta y de rayos X.

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Llamarada solar.

Recordemos que nuestra estrella es una gigantesca esfera formada por hidrógeno y helio, principalmente. Está a tan alta temperatura que los átomos de estos elementos están cargados eléctricamente (están ionizados). Cuando se mueven estas cargas se producen campos magnéticos que se enredan unos con otros. La forma de liberar esa tensión magnética es provocar una explosión de radiación que va desde los rayos X hasta los rayos gamma. Suceden, principalmente, en las manchas solares.

Las machas solares son zonas superficiales del sol donde la temperatura es más baja que la del alrededor.

Esta última llamarada se ha producido en la mancha solar AR2816 y es del tipo M1, que corresponde a un tamaño mediano. Está dentro del ciclo número 25 del Sol que empezó en diciembre de 2019 y se estima que dure hasta 2030 (los habituales 11 años de periodicidad del Sol). 

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Número de manchas solares entre los ciclos 24 y 25, éste aún vigente.

Aunque no se han producido graves daños, sí que esta madrugada se han dado algunos apagones en la onda corta de radio en la región del Pacífico. Circunstancia que se ha notado en las transmisiones radiofónicas de frecuencias inferiores a los 20MHz. Este evento es uno de los más potentes que se han registrado en los últimos meses. 

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Apagón en la onda corta observado anoche en la zona del Pacífico central.

El Sol invierte sus polos magnéticos cada 11 años, a este periodo se le conoce como ciclo solar.

Los científicos están pendientes de si esa explosión lleva asociada una eyección de masa coronal del Sol hacia la Tierra. De ser así, llegaría mañana o pasado mañana, no mucho más tarde. El seguimiento lo están haciendo con los coronógrafos (instrumento que permite estudiar la corona solar) del telescopio espacial SOHO. De ser así, se producirían cambios en la magnetosfera terrestre y que las auroras boreales brillasen con mayor intensidad horas después del impacto. 
 

 

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