La última campaña de montanera ha cerrado con muy buenos datos en Extremadura, consolidándose como una de las mejores de la última década. En total, se han engordado 220.485 cerdos ibéricos en la región, lo que supone más de un tercio de la producción nacional, donde se han contabilizado 598.090 animales, es decir, un 36,86%. Se trata de la segunda mejor cifra en diez años, quedándose a apenas 5.000 ejemplares del récord alcanzado en 2022, el más alto desde que existen controles de calidad en el sector.
El clima, aliado esta campaña
Unos resultados que, según coinciden los profesionales, han estado muy por encima de las previsiones iniciales. La clave ha sido la climatología, especialmente las lluvias, que han favorecido una excelente producción de bellota y pastos en la Dehesa extremeña.
“Los árboles estaban superfuertes, han tenido más camadas de bellotas, esta bellota al final ha repercutido, los cerdos tenían muchísima hierba donde tirar, muchísima, y entonces ese equilibrio entre hierba y bellota ha hecho que la montanera fuera mucho mejor de la esperada”, explica uno de los ganaderos. En la misma línea, otros expertos destacan la calidad de las fincas extremeñas, especialmente adecuadas para el manejo del cerdo ibérico.
Durante los meses de montanera, los animales pueden llegar a ganar hasta un kilo de peso al día gracias a la alimentación natural basada en bellotas y pastos. El objetivo mínimo ronda los 35 kilos de reposición, aunque en muchos casos se alcanzan incrementos de hasta 60 o incluso 70 kilos.
El resultado: el mejor jamón
El resultado de este proceso será un producto estrella: el jamón ibérico. Sin embargo, habrá que esperar para poder degustarlo. Su curación requiere tiempo, al menos tres años, y en función del tamaño de la pieza puede alargarse hasta cinco.
Un producto considerado único en el mundo, fruto de un equilibrio singular entre el animal y su entorno.