2 Enero 2026, 14:35
Actualizado 2 Enero 2026, 14:00

El viento sigue siendo una de las variables atmosféricas menos exploradas por la ciencia. Durante mucho tiempo ha quedado relegado frente a otros elementos meteorológicos, aunque en las últimas décadas su estudio ha cobrado un notable impulso. Las razones son claras: por un lado, es la base de la energía eólica, un sector en plena expansión; por otro, constituye una expresión directa del permanente ajuste de la atmósfera en su búsqueda de equilibrio.

El número de especialistas dedicados a este ámbito es reducido. Aun así, existe un grupo de jóvenes investigadores valencianos que se sitúa en la primera línea internacional, bajo la dirección de César Azorín. Entre ellos se encuentra José Gómez Reyes, nacido en Valencia, pero con un fuerte vínculo con Extremadura, ya que sus orígenes familiares se remontan a la localidad pacense de Calzadilla de los Barros. José nunca ha perdido la referencia de sus raíces y las reivindica con naturalidad, presentándose con orgullo como el nieto de “Fito”.

Desde el levante peninsular, este joven científico se ha consolidado como una de las promesas de la investigación española. Su trabajo se centra en desentrañar el comportamiento del aire en movimiento, dentro de un equipo inquieto y comprometido cuyo campo de pruebas abarca desde las suaves brisas hasta los episodios más violentos asociados a las tormentas.

Uno de los fenómenos que concentra gran parte de su actividad son los reventones. Se trata de descargas bruscas de aire que descienden desde el interior de las nubes tormentosas. El proceso recuerda al vuelco repentino de un enorme depósito invisible: la masa se precipita hacia el suelo y, al impactar, provoca rachas intensas que pueden superar los 150km/h. Estos eventos, tan peligrosos como imprevisibles, pueden ir acompañados de lluvia —en cuyo caso se denominan húmedos— o producirse sin ella, siendo entonces secos.

También despiertan su interés las llamadas sequías de viento, intervalos prolongados en los que la circulación atmosférica se debilita de forma anómala, con consecuencias significativas, especialmente en el ámbito energético.

A esta labor se suma el desarrollo del “Meteodrón”, un proyecto ya tratado en este espacio. La iniciativa utiliza aeronaves no tripuladas para analizar las capas bajas y medias de la atmósfera, evitando el uso de globos sonda y permitiendo obtener datos ajustados a cada necesidad concreta. La propuesta ha suscitado la atención de centros universitarios fuera de nuestras fronteras.

Así es José Gómez Reyes, el nieto de “Fito”, natural de Calzadilla de los Barros: investigación puntera con una identidad bien definida. La entrevista fue emitida el viernes 2 de enero de 2026 en el programa "El Sol sale por el Oeste". Pincha en la imagen y escucha la conversación.

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