El periodista Jesús Gallego vuelve a la ficción con ‘Náufragos del cielo’, una novela basada en un suceso tan terrible como el vuelo 11 de Avianca en el que 181 personas perdieron la vida. Gallego le pone la parte emocional a un contexto concreto: el de un país que perseguía la modernidad... pero que quizás no estaba tan preparado. Esto nos ha contado.
Hoy nos acompañó Víctor Álvarez Caro, gerente de Libertrucks Vehículos Industriales en Mérida , que ha sido una de las empresas ganadoras de los Premios Compromiso con la Sostenibilidad en la Posventa que otorga a nivel nacional SERNAUTO, la Asociación de Proveedores de Automoción; junto a ANCERA, la Asociación Nacional de Comerciantes de Equipos, Recambios, Neumáticos y Accesorios para Automoción y las asociaciones de talleres CETRAA y CONEPA.
Con su proyecto ‘CO2 Saver’, la empresa emeritense se ha alzado con el Premio a la Mejor Iniciativa 2025 en Innovación Sostenible. “Se trata de una iniciativa para transformar y adaptar vehículos comerciales de combustible diésel (furgonetas) para que funcionen exclusivamente con GNC (gas natural comprimido), debiéndose cambiar el ciclo térmico del motor mediante modificaciones en el motor original. Otros vehículos del mercado con GNC son bifuel (consumen la mezcla de GNC con diésel), cuestión que este caso se elimina”, explican desde Aspremetal, la Asociación de Empresarios del Metal de Extremadura, entidad que representa a este sector empresarial.
Javi Martín nos propone un reto matemático sobre regalos, amigo invisible y probabilidad. ¡A ver si os atrevéis!
Javier Martín estrena sección con una de las claves de la tecnología tal y como la conocemos: los transistores.
Francisco Álvarez Arroyo, Catedrático de Derecho Financiero y Tributario de la Universidad de Extremadura, asegura que el nuevo modelo de financiación autonómica propuesto por el gobierno perjudica a Extremadura en aspectos como el incremento de la cesión de impuestos o el principio de ordinalidad
El juez ha decretado el ingreso en prisión provisional comunicada y sin fianza del hombre acusado de apuñalar y acabar con la vida de otro hombre en la barriada del Cerro de Reyes. Los hechos ocurrieron el pasado domingo. Un hombre murió y otro resultó herido tras una violenta pelea con armas blancas ocurrida el pasado domingo, 11 de enero, en la barriada de Cerro de Reyes, en Badajoz.
El fallecido fue hallado en un descampado
El enfrentamiento se produjo entre los dos varones en la confluencia de las calles La Cigueña y Rubén Darío. El fallecido fue hallado sin vida en un descampado cercano, mientras que el otro implicado, de 34 años y vecino de Badajoz, sufrió heridas leves.
La policía investiga las causas del suceso
El presunto autor del homicidio fue atendido en el hospital y posteriormente trasladado a dependencias policiales, donde ha permanecido detenido. La Policía investiga las causas del suceso y no descarta que existieran enfrentamientos previos entre ambos. Por el momento, se descarta relación con los tiroteos ocurridos esta semana en la ciudad.
Una mujer de 78 años falleció la pasada noche en el Hospital Universitario de Badajoz tras haber sido supuestamente agredida por su marido, de 81 años. Según la Policía Nacional, los hechos ocurrieron el pasado viernes, aunque las circunstancias exactas del incidente aún no se han esclarecido.
Los agentes acudieron tras la alerta de los vecinos, y uno de ellos aseguró que el marido fue detenido en ese momento. El caso lo investiga la Unidad de Familia y Mujer (UFAM) como presunto episodio de violencia de género.
Este suceso se suma a otros casos registrados a principios de año y sería la cuarta víctima en España desde que comenzó 2026, la primera en Extremadura. La Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género asegura que está recabando datos sobre el asesinato por presunta violencia de género. No existían denuncias previas a la agresión.
Recuerden: el 016 es el número de atención a las víctimas de violencia de género. Es gratuito, no deja rastro en la factura y también se puede contactar por WhatsApp en el 600 000 016.
⚠️ Estamos recabando datos del asesinato por presunta #ViolenciaDeGénero de una mujer en la provincia de Badajoz. #NiUnaMenos#NosQueremosVivas
— Delegación del Gob. contra la Violencia de Género (@DelGobVG) January 13, 2026
En la comarca de Las Hurdes, las leyendas populares se entrelazan con la vida cotidiana. Entre estas historias, la figura de Santa Lucía destaca por su carácter misterioso y su conexión con la naturaleza y el clima: en la zona se la conoce como la Titiritaña.
En la alquería de Rubiaco cuentan que existió una mujer hermosa, que caminaba siempre descalza, cuyos ojos no tenían pupilas ni iris, sino que sus cuencas estaban vacías. Una presencia inquietante y a la vez fascinante: pese a su aparente fragilidad y ceguera, poseía un don extraordinario. Los lugareños aseguran que podía espantar ventiscas y heladas, pues el calor que emanaba de su cuerpo era suficiente para calentar el frío que azotaba la comarca.
La historia de la Titiritaña no solo habla de miedo o respeto, sino también de la relación del hombre hurdanense con el clima y con el entorno natural, un vínculo imprescindible en una tierra donde las estaciones duras podían marcar la diferencia entre la supervivencia y la escasez. En este sentido, Santa Lucía se convierte en un símbolo: la fuerza invisible que protege y da vida, un recordatorio de que incluso lo que parece frágil puede tener un poder enorme. Y es que nada en el calendario es ocioso.
Hoy, la leyenda sigue viva. Algunos dicen que en las noches más frías de invierno, si uno se adentra en los bosques de Rubiaco, puede sentir un calor inesperado que rompe la helada, un susurro de la Titiritaña que recuerda la magia de la comarca y sus relatos.
La Asociación de Amigos del Patrimonio de Guadalupe organiza este viernes y sábado, 16 y 17 de enero, las II Jornadas sobre el Patrimonio de la Puebla y el Real Monasterio, con el objetivo de divulgar el valioso legado material e inmaterial de esta localidad cacereña. El programa incluye actividades dirigidas a diferentes públicos para resaltar la importancia histórica y cultural del municipio.
Talleres infantiles
El viernes se iniciará con un taller infantil sobre medicina y farmacia medieval, diseñado para fomentar la conciencia patrimonial desde la infancia. Esta actividad abordará aspectos relacionados con hospitales, boticas, médicos y costumbres de la Edad Media, destacando el papel internacional que tuvo Guadalupe en esa época.
Conferencias y actividades prácticas
El sábado, las jornadas continuarán en el Centro Cultural y de Congresos con conferencias y actividades prácticas. Expertos tratarán temas como la historia y economía del Monasterio en el siglo XV, la etnobotánica mediante un paseo sobre el uso tradicional de plantas, la música popular y la artesanía del cobre. La organización invita a vecinos y visitantes a participar en esta iniciativa que busca poner en valor el patrimonio cultural de la zona.
Vista general del Real Monasterio de Santa María de Guadalupe, Cáceres.
En Ahigal hubo un sol que no era sol. Un ojo que miraba desde lo alto de una bóveda y que durante siglos protegió al pueblo del miedo, de la oscuridad y de lo inexplicable. Hoy ya no está. Fue eliminado en 1989. Pero su recuerdo —y la leyenda que lo rodea— sigue vivo en la memoria colectiva como uno de los relatos más misteriosos del norte de Extremadura.
En el centro de la bóveda de la ermita de Santa Marina se conservaban hasta finales del siglo XX los restos de un fresco del siglo XVIII. Representaba una figura luminosa, circular, extraña. No parecía un sol, al menos no uno convencional. En Ahigal siempre se le conoció como el Ojo de Santa Lucía. No era una simple decoración religiosa. Para los vecinos, aquel ojo pintado vigilaba, protegía y recordaba un antiguo milagro. Su desaparición supuso algo más que la pérdida de una pintura: fue el borrado físico de una de las leyendas más inquietantes del pueblo.
La tradición oral cuenta que, en una época remota, Ahigal quedó sumido en tinieblas durante varios días. El sol no salía. El cielo permanecía cerrado, oscuro, como si el mundo se hubiera detenido. El miedo se apoderó del pueblo. Las mujeres y los niños lloraban convencidos de que había llegado el fin. Los hombres, incapaces de ocultar su desesperación, llenaban la iglesia implorando perdón y clemencia. Solo una anciana permanecía serena.Aseguró que Santa Lucía, de la que era gran devota, se le había aparecido en sueños mostrándole su martirio y prometiéndole protección. La anciana pidió al pueblo que se encomendara a la santa. Y entonces ocurrió.Sobre el cielo oscuro apareció un enorme ojo de luz. Una claridad intensa que todo lo iluminó de golpe y devolvió el día al pueblo. Los vecinos no dudaron: aquello era el Ojo de Santa Lucía. En agradecimiento, decidieron perpetuar el milagro. Mandaron pintar aquel extraño sol en la cúpula de la ermita y adquirieron una imagen de la santa para venerarla junto a Santa Marina.
La tradición, sin embargo, no encaja del todo con los datos históricos. Santa Lucía tuvo su propio altar en la iglesia gracias a una capellanía fundada por una mujer llamada Lucía Pérez. Tras la desaparición de esa capellanía, la imagen de la santa fue trasladada a la ermita de Santa Marina.
Pero las leyendas rara vez necesitan documentos para sobrevivir. El misterio se alimentó durante los primeros años del siglo XX. Cada noche, en la víspera de Santa Lucía, algunos vecinos aseguraban ver una extraña luz en lo alto de Las Cabecillas. Decían que era una enorme farola de aceite sostenida en la punta de una pértiga por un personaje gigantesco, envuelto en una anguarina, que caminaba lentamente por los cerros. Nadie se atrevía a acercarse. El miedo era tan real como el silencio.Con el tiempo, el gigante desapareció de Las Cabecillas, aunque hubo quien afirmó verlo por los alrededores del pozo Pichichi, en Las Cabezas. Un cabrero aseguró habérselo encontrado en plena noche. El susto fue tal que perdió el habla.
El ojo de Santa Lucía ya no observa desde la bóveda de la ermita. Fue eliminado sin contemplaciones en 1989, llevándose consigo siglos de creencias, temores y relatos transmitidos de generación en generación. Pero hay ojos que no necesitan pintura para seguir mirando. Mientras alguien recuerde aquella luz imposible, aquel sol que no era sol, el Ojo de Santa Lucía seguirá abierto en la historia secreta de Ahigal.