Desde edades muy tempranas, el sexismo se cuela en algo tan cotidiano como elegir un juguete. Aunque parezca una decisión inocente, detrás de cada muñeca o coche de carreras se esconden patrones culturales que condicionan la infancia. “Yo procuro que lo que ella escoja vaya de acuerdo a su sexo”, comenta una madre, reflejando una práctica que aún persiste.
Estereotipos de género
Este planteamiento social se reproduce de manera casi automática. Abel Domínguez, psicólogo, lo explica: “Siguen estando presentes muchos estereotipos de género, muchos micromachismos, con lo cual, sin darnos cuenta, se aplica también a la compra de los juguetes y a la elección de lo que los niños piden para Reyes y Papá Noel, y a la hora de hacer y recibir regalos”.
La presión del grupo y la educación son factores clave: “Viene de atrás: la educación que tú le vayas dando a tus hijos, en los colegios… qué es lo que le va guiando para luego ponerlo en sus cartas”, añade otro testimonio.
Frente a esta realidad, cada vez más familias apuestan por romper con las etiquetas y dejar que los niños elijan libremente. “Los Reyes le traen los juguetes que él quiere, ya sea que sea para niña… eso no hay distinción”, afirma un padre. Otra madre coincide: “En mi caso no ha existido ese estigma porque ella ha elegido lo que ha querido y es lo que ha tenido”. Este cambio empieza a notarse en las nuevas generaciones.
Los prejuicios se diluyen poco a poco
Hoy, los prejuicios se diluyen poco a poco. “Cada vez hay menos prejuicios sobre ello y hay niños que compran cocinas para Reyes o un carro de muñecas y hay niñas que quieren superhéroes”.
La evolución social se refleja en los regalos: más libertad, menos etiquetas. Porque, como concluyen muchos padres, hemos avanzado y eso se tiene que notar.



El viento rolará de este a noreste y ganará fuerza en las horas centrales del día en el tercio norte y mitad occidental.


